No tienen rostro ni conciencia

Vivimos en un mundo y en un tiempo en el que cada día nos hablan de globalización, como eufemismo de un modelo económico agresivo y despiadado. Poco a poco una minoría silenciosa y poderosa se fue haciendo con el control de la economía, la tecnología, la investigación, y derechos tan vitales como la salud, la educación, el territorio, la energía y el agua. Son las grandes corporaciones transnacionales, amparadas por gobiernos amigos y el control, casi absoluto, de la información.

No tienen rostro ni conciencia, y no permiten que los organismos internacionales actúen para impedir el sufrimiento de la mayoría de la humanidad. No pierden el sueño si el planeta arde o se seca, si se diseñan guerras para acaparar recursos y gente inocente es asesinada o millones de personas tienen que huir de su casa y de su tierra.

La razón la explicó muy bien Rodrigo Rato, el que fue director gerente del Fondo Monetario Internacional y vicepresidente del gobierno español con José M.ª Aznar: “es el mercado, amigo”.

¿Cómo hacer frente a una estructura tan bien construida? ¿Qué podemos hacer la mayoría de la humanidad para recuperar el control del planeta y de nuestras vidas? Solo una cosa: sumar fuerzas y actuar. Tomar conciencia de nuestra capacidad colectiva y ser capaces de decir “¡basta!”.

Acampa por la paz y el derecho a refugio nació para trabajar en esta dirección: la unidad de acción de organizaciones y ciudadanía frente al desamparo en que los Estados actuales dejan a familias que solicitan un derecho elemental, el derecho a refugio. Personas que escapan de las consecuencias de las políticas agresivas e inhumanas de grandes corporaciones.

Por nuestro propio interés, debemos responder solidariamente y exigir que se respeten los derechos humanos en todo el planeta. Si permitimos que se violen los derechos de los que llaman a nuestra puerta, el paso siguiente será perder los nuestros, como ya está sucediendo.

En este segundo año de vida de Acampa por la paz y el derecho a refugio, queremos profundizar en una cuestión grave, urgente y no reconocida por ningún gobierno: el derecho a refugio por cambio climático.

Según los informes de la ONU, en los próximos treinta años el número de personas que van a necesitar refugio por cambio climático puede oscilar entre 250 y 1.000 millones. La mayoría serán desplazados en su propio territorio y unos pocos, los que tengan más recursos, podrán intentar cambiar de país.

Podemos cerrar los ojos o tomar la iniciativa; podemos hacerlo ahora o esperar un tiempo que puede ser irreversible. Esta es la decisión personal y colectiva.

La gran mayoría de las organizaciones y personas que conforman la Red Acampa actúan día a día sobre el terreno y saben muy bien de lo que estamos hablando. Con iniciativas como Acampa por la paz y el derecho a refugio estamos poniendo nuestro grano de arena, tratando de contrastar la información, buscando y proponiendo alternativas, estamos sumando fuerzas.

Para dar el siguiente paso, necesitamos de todas las manos y conciencias.

Acampa 2018