El presidente de la red Acampa, Xosé Abad, y el coordinador de Organizaciones Sociales de la entidad, Rubén Sánchez, se reunieron en El Hórreo con parlamentarios de los tres grupos para trasladarles la necesidad de establecimiento de esta figura

  • La red Acampa percibió gran sintonía por parte de los grupos -excepto el PP, que por el momento no contestó a la invitación de reunirse con la representación de este movimiento- a la causa central de estos encuentros.
  • Ni la Convención de Ginebra ni el Estatuto Internacional del Refugiado contempla la existencia de la figura de los “ migrantes por causa climática”. Ante la realidad que se está produciendo, el movimiento Acampa por la paz y el Derecho a Refugio promovió esta petición de apoyo parlamentario para que ese status sea reconocido internacionalmente. El siguiente paso será trasladar la reclamación al Parlamento español, una vez se conforme el nuevo arco parlamentario. Según la ONU y otras organizaciones internacionales, de aquí a treinta años, entre 250 y 1.000 millones de personas tendrán que buscar refugio por razones medioambientales.
 
Los grupos En Marea, PSdG y BNG se mostraron en sintonía de cara a la posibilidad futura de presentar una moción conjunta para que el Parlamento exija la creación del status internacional de migrante climático. Acampa quiere que se inste al Estado Español a considerar como refugiadas en sus correspondientes leyes de migración y asilo a aquellas personas que se ven obligadas a abandonar su hábitat bien por el cambio climático o bien por la amenaza medioambiental que las rodea. El PPdG, por el momento, no contestó a la invitación de reunirse con la representación de la Red Acampa.  En tres reuniones sucesivas, con Lucía Chao y Paula Quinteiro, de En Marea, Montse Prado, del BNG, y Patricia Vilán, del PSdG, los responsables de Acampa explicaron la indefensión absoluta de estas personas migrantes al no poder solicitar asilo por no figurar esta causa en el catálogo de las que generan derecho a refugio. Tanto En Marea como BNG aceptaron ya la propuesta; el PSdG trasladará en unos días su decisión al respecto, tras ponerlo en conocimiento de todo el grupo parlamentario socialista.

Los cada vez más obvios efectos del cambio climático en cualquier punto del planeta están provocando un daño irreparable en el modo de vida de millones de personas. Las temperaturas cada vez más extremas, la desertización o la subida del nivel del mar, dejan sin áreas de cultivo ni de pastoreo, e incluso sin tierra que habitar, a pueblos enteros en distintas partes de la tierra. Los datos están ahí: según ACNUR, se estima que desde 2009 en cada segundo que pasa, una persona se ha visto desplazada de su hábitat por un desastre ambiental. Desde 2008 22,5 millones de personas han sido desplazadas por causa del cambio climático. Los primeros afectados son los habitantes de las zonas más vulnerables del planeta, pero también en el Primer Mundo se empiezan a detectar sus efectos: sequías, aumento de la temperatura en el mar con afectación de todas sus especies, inundaciones que arrasan ciudades enteras, incendios descontrolados…  Según la ONU y otras organizaciones internacionales, de aquí a los próximos treinta años entre 250 y 1.000 millones de personas tendrán que buscar refugio por razones medioambientales.

Pese a ello, esta categoría de desplazado no está reconocida por ningún gobierno ni institución. La red Acampa, nacida en A Coruña en el año 2016, centró el programa de Acampa 2018 en las migraciones por cambio climático. Los expertos invitados a lo largo de esos días, (científicos, fotóperiodistas, responsables de organizaciones de atención a los desplazados….) no pudieron dar un mensaje demasiado optimista. La dimensión del problema es gigantesco. Los desplazamientos humanitarios seguirán repitiéndose y cada una de esas personas, migrantes climáticos, tienen que ver reconocida internacionalmente su condición. Tan urgente es frenar las políticas económicas y de aprovechamiento energético intensivo que aceleran el cambio climático como dar respuesta jurídica a los millones de personas que esas políticas expulsan de sus hogares obligándoles a desplazarse para sobrevivir.